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El
aumento a los jubilados asociado a que el proyecto que ayer comenzó a
tratarse en Diputados se convierta en ley se volcará a consumo. Sin
embargo, 2016 ya estaría jugado por el mal semestre que está
concluyendo. Así lo ven las principales consultoras privadas y hasta el
propio ministro de Hacienda y Finanzas, quien lo admitió desde España.
"No creemos que vaya a ser un factor de expansión del consumo muy
importante este año, pero sí a partir del año que viene", dijo Prat Gay el martes pasado sobre el proyecto de Reparación Histórica para los Jubilados, según el análisis de situación realizado por El Cronista. Comenzó a debatirse ayer, en un plenario de comisiones de Diputados,
el proyecto ómnibus que establece el pago de deudas a quienes iniciaron
juicios previsionales, un aumento de los haberes pasivos, la creación de
una pensión universal y un blanqueo de capitales. Suponiendo que el
oficialismo lograra una aprobación rápida del proyecto, ¿qué variables
del escenario económico de 2016 se verán modificadas? ¿Igualmente caerá
el consumo privado este año? Para saber qué esperar para lo que resta del año tras el paquete de
medidas, 3Días contactó a un grupo de economistas. El proyecto, junto
con el de fomento a las Pymes, puede ser visto como "un cambio en la
mirada del Gobierno al ver el costo político económico y social que
causó la fuerte devaluación y el incremento tarifario", sostiene Alejandro Banzas,
economista jefe de Reporte Económico. "Si la jugada le resulta exitosa
en términos de su costo fiscal y del comienzo de algunas inversiones en
otros sectores, podría esperarse un 2017 de moderado crecimiento",
anticipa.
Programa e impacto fiscal
Si el programa se aprueba pronto, la porción que se pagaría en 2016
implicaría un aumento del gasto público que podría equivaler a un punto
porcentual del PBI para este año, según varias estimaciones privadas. "Hay que diferenciar entre la deuda a afrontar (el stock) y el incremento en los flujos anuales", enfatiza Rodrigo Álvarez,
director de Analytica. Según la consultora, en base a datos de ANSES,
la deuda con los 300.000 jubilados que iniciaron juicio asciende a $
100.000 millones (1,5% del PBI), mientras que la actualización de
haberes para 2,5 millones de jubilados sumada a la pensión universal a
la vejez implica un flujo de $ 120.000 millones. Esto implica un costo total de $220.000 millones (3,5% del PBI). "El
impacto sobre las finanzas públicas dependerá de la velocidad de la
ANSES y de la aprobación del Congreso", advierte Álvarez, quien prevé
que en el segundo semestre el Gobierno cancele $ 55.000 millones de la
deuda (dado que el 50% lo pagaría en efectivo y el resto lo haría en 12
cuotas trimestrales) y otros $ 50.000 millones por la actualización de
los haberes. "A la primera variable que impacta el proyecto es al
resultado fiscal de la Nación debido al mayor desequilibrio que mostrará
la ANSES", afirma Álvarez. Este organismo ya viene con un rojo (en 2015 cerró con un déficit
primario de $ 50.000 millones), se acelerará el ritmo de los gastos en
jubilaciones y sus ingresos resultarán afectados por la quita de 15% de
coparticipación que recibía. "Para determinar el costo fiscal debemos tener un panorama más claro
en cuanto a lo exitoso que puede resultar el blanqueo de capitales, dado
que ello amortiguaría el alza del déficit fiscal. Si el blanqueo no
resulta exitoso (recaudar al menos u$s 5.000 millones), el déficit
fiscal seguirá subiendo", resalta Álvarez. Para el IERAL, el proyecto tendría un costo fiscal de unos $ 24.000
millones en 2016. Para poner este número en contexto, el monto
presupuestado para prestaciones de seguridad social en 2016 es de $
622.448 millones, por lo que la medida implicaría un aumento del gasto
en jubilaciones de cerca de 4%, el equivalente a 0,4% del PBI. "El
Gobierno tiene una meta de déficit primario de 4,8% del PBI en 2016, con
lo cual, si el nuevo gasto no hubiese estado previsto, lo elevaría a
5,2% del PBI. Aunque el mayor gasto podría ser compensado por ingresos del blanqueo, que tampoco estaba previsto", sostiene Marcelo Capello,
presidente de Ieral. En tanto, Reporte Económico prevé que el monto
anual involucrado sea de unos u$s 5.000 millones, equivalentes al 1% del
PBI, de los cuales la mitad será en efectivo y el resto en cuotas en
tres años. "Si bien no aparecería como un monto exagerado, no es menos
importante en un contexto de una economía en recesión, alta inflación y
suba fuerte de tarifas", considera Banzas, para quien la alta
sensibilidad del segmento de los jubilados en un contexto de caída
sustantiva de los haberes jubilatorios en términos reales jugará en
favor del proyecto del Gobierno, debilitando los cuestionamientos de la
oposición. "Hay que ser muy prolijo y se deben tener muy claras las cuentas al
momento de aprobar la ley", enfatiza Banzas, quien sugiere que "no se
considere tan alegremente la venta de acciones privadas, ya que es parte
del menú de opciones de portafolio del que dispone el Fondo de Garantía
de Sustentabilidad (FGS) que aporta al financiamiento empresario". El economista también considera que el resultado del blanqueo debería
poderse monitorear públicamente para darle transparencia a la
iniciativa y que, de no contar con los fondos suficientes para hacer
frente al pago de las sentencias firmes (el stock), se podría usar un
bono en pesos a cinco años a una tasa de plazo fijo con el cual se
puedan pagar impuestos para que sea más atractivo a la hora de la venta.
Sin embargo, "lo preocupante es el flujo que deberá afrontar la ANSES
al momento de incrementar los haberes jubilatorios", advierte.
"Si bien es una medida que salda una asignatura pendiente que el país
tenía hace muchos años con los jubilados, va a incrementar el déficit
fiscal y si bien se anunció que va a financiarse con el blanqueo, es una
decisión de más largo plazo que va a impactar en el gasto corriente",
advierte Dante Sica, titular de Abeceb. El proyecto,
que prevé el pago completo de las sentencias firmes (entre 50.000 y
70.000) con el retroactivo correspondiente y la actualización de los
haberes, encierra tanto la cancelación de un stock de deuda
(retroactivos) y el aumento permanente del flujo de erogaciones que el
Estado deberá afrontar en el futuro. Según las primeras estimaciones de Abeceb, sólo el pago de
retroactivos a jubilados que cuentan con fallo firme en la Justicia
alcanzaría los $ 15.000 millones (a razón de $ 300.000 por juicio
aproximadamente), un monto 25% superior a lo estipulado para el pago de
sentencias dentro del Presupuesto Nacional de este año. Sin embargo,
para Sica, aún es apresurado cuantificar el impacto, dado que podrían
introducirse cambio.. Matías Surt, de Invecq, plantea que, si se aprobara
el proyecto original y entrara en vigencia en julio, en 2016 se deberían
afrontar seis meses de erogaciones extraordinarias. Para el pago de las
pensiones universales se destinarían unos $ 11.000 millones (0,15% del
PBI) y para el pago de juicios y la instrumentación del programa de
actualización jubilatoria (según declaraciones oficiales, se gastarían $
75.000 millones por año) a este período corresponderían unos $ 37.500
millones (0,5% PBI). En cuanto a los ingresos, un blanqueo de capitales
de u$s 20.000 millones (el piso que espera el Gobierno), a una tasa
promedio de impuestos de 6% generaría ingresos fiscales por unos u$s
1.200 millones ($ 18.000 millones o 0,24% del PBI), describe Surt. Según Econviews, los pagos retroactivos o "de una
vez" (es decir, el stock) equivalen a 1% del PBI y las actualizaciones
de haberes elevarían hacia adelante las jubilaciones en alrededor de
1,2% del PBI. Esto implica para este año mayor gasto por alrededor de 1%
del PBI y de 1,4% del PBI para 2017-2019 (ó 0,4% adicional con respecto
a 2016). "El escenario fiscal no pensamos cambiarlo para 2016, en tanto
un blanqueo relativamente exitoso aportaría los recursos fiscales
necesarios para costear los mayores gastos jubilatorios este año",
asevera Eric Ritondale, de Econviews. Para Víctor Becker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía,
según el proyecto original, el costo del paquete para 2016 sería de
unos $ 70.000 millones, o sea un 1% del PBI. Pero, "hasta que la ley no
sea aprobada no se puede asegurar cuál será su impacto total, dado que
la oposición podría introducir modificaciones", advierte.
Consumo, sin boom
"La medida ayudará a reducir la caída en términos reales de la masa
salarial, aunque no alcanzaría a revertirla del todo", evalúa Capello.
Antes de la medida, las proyecciones del IERAL para 2016 estimaban una
caída de la masa salarial real de 2,1% en comparación con el promedio
2015. El impacto de la nueva medida en 2016 sería de 1,6% de la masa
salarial, por lo que se espera que la caída se reduzca a 0,5%
interanual. En consecuencia, este año el impacto sobre el consumo sería
menor: aún si la totalidad de los $ 24.000 millones fuera consumido en
2016, el consumo privado aumentaría un 0,5% por este factor este año. Para Banzas, 2016 ya esta jugado. "Aunque la ley se apruebe de
inmediato y comience a motorizarse el pago, la incidencia en el consumo
puede llegar a verse efectiva, en el mejor escenario, sobre el último
trimestre, en la medida en que continúe descendiendo la tasa de interés
que coadyuvará al éxito de la reactivación". En tanto, Analytica
proyecta que el blanqueo será exitoso y el Gobierno podrá impulsar el
gasto previsional, lo cual favorecerá la recuperación del consumo,
aunque difícilmente alcance para compensar el fuerte ajuste que tuvo en
el primer semestre del año. Para Sica, si bien el proyecto impacta en un sector con una alta
propensión marginal a consumir (los jubilados), su implementación puede
ser gradual, más que inmediata. Abeceb prevé que el impacto comience a
notarse recién en los primeros meses de 2017, siendo posible observar
algún efecto débil al finalizar 2016. "Un aumento de las transferencias
del Tesoro focalizado en estos segmentos de la población tiene un
impacto considerable sobre el aumento del consumo privado, pero será más
notorio recién en 2017", afirma Surt, quien también
recuerda que en lo que va de 2016, el salario real cayó 10%. Si el
proyecto original se aprobara y concretara rápido, según Beker, el
consumo aumentaría en $70.000 millones este año. Si así fuere, el PBI
tendría una variación entre cero y -1% en 2016, en vez de una caída de
entre 1 y 2%, como se proyectaba antes del anuncio. "Si bien es cierto que aportaría mayores recursos al consumo en la
segunda mitad del año, hasta que no se apruebe el proyecto no pensamos
revisar las previsiones de consumo y actividad para 2016 y 2017", dice
Ritondale, para quien, aunque es complejo prever cuánto se destinará a
consumo, sería una proporción elevada. En consecuencia, el consumo
podría atenuar su caída medio punto porcentual este año. Aún así, Econviews
prevé una tenue contracción del consumo privado este año, aunque menor
al 1%. ACM también prevé un impacto acotado del proyecto en 2016. "Por el momento, no amerita corregir las estimaciones generales para este año", dice Maximiliano Castillo Carrillo, director de ACM,
para quien la mejora de las jubilaciones difícilmente sea percibida por
una magnitud de beneficiarios macroeconómicamente significativa este
año. De hecho, el propio Gobierno incluyó en el proyecto que la
"emergencia en materia de litigiosidad previsional" durará tres años
(prorrogable por otros tres), lo que muestra que el proceso será más
bien lento, advierte. Una situación similar ocurriría con los ingresos
del blanqueo. Más allá de que juzgamos como optimistas las previsiones
oficiales, los recursos fiscales que surjan de este esquema también
estarían disponibles a fin de este año y en 2017. http://www.miningpress.com/nota/298223/cae-la-ilusion-del-segundo-semestre-en-argentina
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